Por qué la comida y el ejercicio no están funcionando


¿Te pasa que entrenas y comes bien pero no parece que esté funcionando? Las que siguen a continuación son algunas de las razones más comunes por las que lo que haces no da resultado…

1. Tu rutina te está «haciendo comer demasiado»

No es cierto, el ejercicio no hace dar hambre y esa es una creencia popular o bien es una excusa. Muchos piensan «he entrenado, me lo he ganado», y esa tampoco es la manera en que tienes que relacionarte con la comida.

¿Crees que correr durante una hora va a eliminar esas hamburguesas con fritas que acabas de comer? Error. En promedio las porciones de los fast foods y restaurantes contienen entre 800 y 1200 calorías, y correr durante una hora, a menos que lo hagas a toda velocidad y que no bajes la marcha ni un instante vas a quemar en promedio unas 600-700 calorías, dependiendo de la intensidad, tu peso y tu estado físico.

Para que tu rutina cuente tienes que equipararla con una alimentación acorde. Entrenar no te da permiso para comer lo que sea ni mucho menos en las cantidades que piensas. Tu alimentación debe encuadrarse dentro de tu objetivo y debe medirse periodicamente.

2. Te estás reventando en el gimnasio

Llegas al gym, empiezas a respirar hondo, tus pulsaciones se disparan, sabes que vas a la guerra y ahí comienzas. Personalmente esta es mi filosofía y mi manera de encarar los entrenamientos. Sin embargo si tu entrenamiento es tan brutal que tienes que arrastrarte para llegar a casa, te duele todo y lo único que quieres es estar tirad@ en el sofá por lo que queda del día entonces ir a la guerra puede ser más perjudicial que beneficioso.

Lo que quiero decir es que tu entrenamiento tiene que ser desafiante, pero demasiado esfuerzo tiene el efecto contrario a lo que estás buscando. Aparecen el sobreentrenamiento, un sistema inmune debilitado, falta de sueño, fatiga, ganas de dulces todo el tiempo y todos estos factores empeoran tu situación en vez de mejorarla.

La recomendación es que sigas un plan de entrenamiento y una rutina que sea acorde a tu actual estado físico, una que te desafíe sin dejar a tu cuerpo completamente drenado de energía.

3. Crees que el ejercicio está quemando un montón de calorías pero en realidad estás quemando muuuucho menos

Muchas veces sucede que uno se basa en los números que devuelve la cinta de correr o la máquina elíptica y confía ciegamente en ellos. Sin embargo estos suelen ser los números menos precisos y hasta pueden variar, más bien excederse notablemente. Y es que las máquinas de ejecicios no contemplan nuestro peso, ni nuestro estado físico por ejemplo. Lo mismo aplica para aquellos aparatos con monitores del ritmo cardiaco, que pueden ser un tanto más precisos pero tampoco debieras basarte exclusivamente en estos números.

La solución que vemos a este problema es que tomes la medida de los resultados que obtienes como indicador del ejercicio que estás haciendo y la comida que estás comiendo. Si por ejemplo deseas bajar de peso y cuando te pesas resulta que estás bajando de peso, entonces lo que estás haciendo está perfecto, tal vez pueda ajustarse un poco pero lo que importa es que estás obteniendo resultados. Cualquier resultado diferente significará que tienes que hacer ajustes, entrenando más duro, comiendo menos o ambos.

4. Tu rutina no está equilibrada

¿Qué quiero decir con esto? Que hacer solo Pilates, o solo tomar clases de aeróbics, o solo salir a correr, incluso solo hacer pesas no es la respuesta. El ejercicio es un conjunto de cosas y si tu rutina es variada ese aspecto mejorará tu estado físico, tu composición corporal y tu forma física. Si haces lo mismo una y otra vez (y tu actividad es una sola) estás perjudicando tu rutina y estás sacrificando resultados quedándote en tu zona de comodidad con el ejercicio que haces. Además ese es un camino seguro al estancamiento, que no es más que tu cuerpo ya adaptado a lo que venías haciendo y por lo tanto no necesitará hacer ningún esfuerzo ni cambiar de ninguna manera.

No existe una sola actividad física que cubra todas las necesidades de tu cuerpo, así que si introduces la variedad en tu rutina y el desafío constante eso te dará mejores resultados, y un entrenamiento más completo. Crea o diseña un programa que incluya ejercicios aeróbicos, días de ejercicios de fuerza, flexibilidad todos los días y la suficiente variación en el tiempo cuando los resultados mermen.

Esperamos que estos consejos te sirvan y mejoren lo que obtienes luego de entrenar y comer saludablemente.

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